A pesar
de que la puesta en marcha del protocolo supuso un paso adelante tras el
estancamiento que se había producido después de la negativa de Estados Unidos a
ratificar el protocolo de Kioto, en el transcurso de estos meses sólo ha
cambiado el escenario en que se celebra la Cumbre: del verano austral de Buenos
Aires se ha pasado al frío invierno de Montreal (Canadá).
Con temperaturas gélidas, pero los ánimos caldeados por la caída ayer del
Gobierno canadiense tras una moción de censura presentada por la oposición, el
aún ministro de Medio Ambiente del país anfitrión, Stèphane Dion, dijo en la
inauguración de la Cumbre que el cambio climático «es la peor amenaza a la que
se enfrenta el mundo desde una perspectiva medioambiental, que está poniendo en
peligro nuestra relación con el planeta». Con el objetivo de fortalecer la lucha
contra el cambio climático, una de las cuestiones clave a tratar es de qué
manera continuará la lucha por la reducción de emisiones de gases de efecto
invernadero a partir de 2013, una vez que termine el primer periodo de
cumplimiento del protocolo de Kioto y cuando los países con cuotas asignadas de
emisión deberían haber conseguido reducir sus emisiones en un 5 por ciento sobre
los niveles de 1990.
Régimen futuro
Las perspectivas de que se llegue a ese objetivo no son buenas, pero aún así la
delegación de la Unión Europea -que de nuevo intentará hacer de bisagra para
suavizar las posturas de Estados Unidos y los países de la OPEP- considera que
es necesario empezar a hablar ya de los términos en que se va a articular este
régimen futuro. Para ello, la delegación europea se empeñará en incluir en el
próximo proceso de negociaciones a Estados Unidos y Australia, pero también cree
que ha llegado el momento de involucrar en los compromisos futuros a países en
desarrollo en fuerte proceso de industrialización, como China, India, Brasil,
Suráfrica e Indonesia. De todas maneras, parece que todo quedará en
conversaciones, pues tanto la Secretaría de Naciones Unidas para el Cambio
Climático como la ministra británica de Medio Ambiente, Margaret Becker,
actualmente portavoz de las posiciones de la UE, ya han advertido que de esta
reunión no saldrá un mandato en este sentido.
Lo que sí está claro en la agenda de la COP 11 es la necesidad de establecer un
programa de adaptación al cambio climático, toda vez que sus efectos ya se notan
en buena parte del planeta. Eso sí, la UE insiste en que debe ser complementario
a la mitigación, es decir, reducir las emisiones de CO2.
Se acaba el tiempo para luchar contra el cambio climático
Coincidiendo con el comienzo de la Conferencia en Montreal, unos activistas de
Greenpeace han instalado un reloj de arena de 4 metros de alto ante la sede de
la reunión para recordar a las delegaciones asistentes la falta de tiempo para
actuar contra la mayor amenaza al medio ambiente de nuestros días. Otras
organizaciones, como WWF/Adena, instan a los países a que comiencen las
conversaciones para lograr un nuevo acuerdo de reducción de emisiones de C02
para después de 2012.
Según los ecologistas, las energías renovables y limpias son la clave para
evitar las emisiones de CO2 causadas por la quema de combustibles fósiles, que
son los causantes del cambio climático. El informe Renovables 2050, publicado la
semana pasada, concluía que sólo en España las energías limpias podrían producir
56 veces más electricidad que la demanda prevista para España en el año 2050.
Nos estamos quedando sin tiempo para el clima. El cambio climático no es un
problema distante con el cual enfrentarnos en algún momento en el futuro. De
hecho nos queda muy poco tiempo para evitar los impactos más catastróficos. Sin
una acción rápida y decisiva, aquí por parte de los gobiernos, nos encontraremos
pronto montados en un tren fuera de control que será imposible frenar, afirmó
Sara Pizzinato, Responsable de la Campaña de Cambio Climático de Greenpeace
España.
Greenpeace señaló que si el cambio climático sigue sin restricción, sus efectos
serán irreversibles. Los glaciares en el oeste de China habrán desaparecido en
2100; los hielos marinos del Ártico se perderían antes de finales de siglo,
llevando a osos polares, focas dependientes del hielo, morsas y algunas aves
marinas a enfrentarse a la extinción; y durante las próximas décadas queda el
riesgo de que la combinación de cambio climático regional y los efectos de la
deforestación podrían convertir los bosques de la cuenca amazónica en praderas o
desiertos.
Greenpeace cree que la meta de la política sobre cambio climático debe ser
mantener un aumento de la temperatura media global por debajo de 2ºC con
respecto a los niveles pre-industriales, una posición adoptada también por los
Jefes de Gobierno de la Unión Europea. Además es económica y políticamente
posible hacerlo con las tecnologías actualmente conocidas. Las decisiones
tomadas en Montreal determinarán si estas opciones serán viables.
Greenpeace además opina que reforzando y expandiendo el Protocolo de Kioto a la
próxima fase (2013-2017) se conseguirá mandar una señal fuerte que aumentará la
confianza en el mercado de CO2 y animará el mercado a invertir en tecnologías de
bajas emisiones. Este proceso debería empezar aquí en Montreal y llegar a
cumplirse en 2008.
Los 156 Gobiernos que han ratificado el Protocolo de Kioto tienen ahora la
obligación de demostrar sus intenciones. Tienen que seguir con las negociaciones
sobre la próxima fase de Kioto, con objetivos más profundos de reducciones para
los países industrializados. Estamos protegiendo este planeta para nuestros
hijos y los hijos de nuestros hijos. ¿Estamos realmente preparados para mirarles
a los ojos y decirles: Lo siento, nos hemos quedado sin tiempo?, concluyó
Pizzinato.
Greenpeace no es la única organización que quiere llamar la atención d elos
gobiernos que participan en la Cumbre del Clima. WWF/Adena ha advertido que los
impactos del cambio climático ya están golpeando los hogares y que las
negociaciones a este nivel toman su tiempo. Como parte del proceso de Kioto, WWF
dice que las negociaciones deben comenzar ya y el 2008 debe de ser la fecha
límite para haber establecido los compromisos de reducción.
El Protocolo de Kioto requiere que las negociaciones comiencen ya, no más tarde,
asevera Mar Asunción, responsable del Programa de Cambio Climático de WWF/Adena.
Tiene que haber una decisión formal y un compromiso serio por parte de los
países para negociar más acciones y compromisos para el futuro para que los
ciudadanos y la naturaleza tengan una oportunidad y se eviten los graves
impactos del cambio climático, añadió.
5 de enero de 2006