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El estadio del F.C. Porto, inaugurado en 2003 para la Eurocopa, ofrece un
atractivo más a la bella ciudad del Duero. Pero la mayoría de la gente que
observa la asombrosa estructura circular de este campo de juego ignora que
cuenta con un sistema de vigilancia IP que le convierte en modelo para un mundo
cada vez más preocupado por la seguridad.
Las 144 cámaras IP, muchas de ellas móviles y todas dotadas de un potente zoom,
velan por proteger a los asistentes en todos los puntos del estadio: pasillos,
gradas, aparcamiento o terreno de juego.
Sony ha sido la empresa encargada de llevar a cabo este despliegue que consta,
además, del software de gestión Real Shot Manager, con siete servidores para el
almacenamiento de la información audiovisual y diferentes monitores. Las cámaras
se interconectan mediante una red LAN IP que hace que puedan ser gestionadas
desde cualquiera de los tres puntos de control. Incluso es posible visualizarlas
desde fuera del estadio, ya que el sistema ofrece acceso a Internet.
En la sala principal de control de los equipos hay ubicados siete servidores que
almacenan las imágenes grabadas. Durante los días de partido éstas se registran
a una calidad de 25 fps, que es la que ofrece la televisión, y se almacenan
durante tres meses, lo que sirve para estudiar posibles conductas delictivas. El
resto de las jornadas se graba a menor calidad y los registros se destruyen a
los pocos días. En esta sala también hay instalada una pantalla de plasma de 42
pulgadas que visualiza, con gran detalle, todo lo que muestran las cámaras.
Una segunda sala se encarga del control de la actividad que se produce los días
de partido. El personal de seguridad del estadio realiza el seguimiento de la
actividad en el terreno de juego y las diferentes zonas del recinto para los
espectadores. Consta de tres ordenadores y tres proyectores de vídeo de Sony,
cuyas opciones de visualización son personalizables con arreglo a necesidades
concretas. La tercera sala, más pequeña, se utiliza para las zonas de
aparcamiento.
Sony, que cuenta con equipamientos similares en los aeropuertos de Barcelona y
Palma de Mallorca, ha querido convertir al Dragão de Oporto en el escaparate de
sus soluciones de vigilancia IP que van desde la seguridad en espacios públicos
para estaciones o centros de reunión hasta el análisis del comportamiento del
cliente en los centros comerciales.
20 de octubre de 2005
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