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La experiencia de
Georgia para la segunda generación de hogar domótico
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Una familia de Georgia (Estados Unidos) vive desde hace dos meses en una
casa repleta de cámaras, micrófonos y miles de sensores. No es otro Gran Hermano
, sino un estudio científico para mejorar el futuro diseño tecnológico de la
segunda generación de hogar domótico. |
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Por:
urbaniza.com
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Nadie está mirando en el otro lado de la cámara. De hecho, nadie recibe
directamente los datos que se van recogiendo, sino que éstos se acumulan en un
ordenador que realiza muestreos estadísticos de los hábitos de los ocupantes
para determinar cómo actúan con los elementos tecnológicos del hogar y cómo la
tecnología afecta a sus vidas.
Unos sensores, colocados en el suelo y capaces de distinguir a los diferentes
habitantes de la casa, detectan la situación de cada uno y sus movimientos,
saben qué objetos toca cada cual, qué aparatos utiliza y cómo, cuándo y con
quién habla, qué utilización hace de los medios de comunicación (televisión,
internet, teléfono, etc.) o cómo se alimenta.
El objetivo es diseñar hogares inteligentes, en los que la tecnología permita
todo: paredes que escuchan y ejecutan las órdenes dadas por el dueño, sistemas
que detectan la presencia y ponen en marcha los climatizadores o la luz, un
ordenador central a modo de mayordomo que gobierna la casa, llama al fontanero o
al electricista cuando es necesario, etc. Éstas y otras muchas posibilidades son
ya realizables, pero se ignora su utilidad real. De ahí el interés por
determinar modelos de actividad típicos de diferentes familias.
El Laboratorio Residencial del Instituto Broadband, perteneciente al Instituto
de Tecnología de Georgia y dirigido por Nikil Jayant, es una casa de 3 pisos y
de unos 500 metros cuadrados, dividida en dos partes, una que servirá para
experiencias puntuales y otra que acoge a sus actuales residentes, un grupo de
estudiantes. Más adelante, vivirán en ella una familia y después, sola, una
persona de la tercera edad.En este laboratorio se ejecutarán diversos programas.
Uno de ellos, Anciano en casa, pretende conseguir con la tecnología que las
personas mayores puedan vivir solas en su propia casa.
Tertulias cibernéticas
Los sensores y sistemas automáticos permitirán detectar alteraciones de su
comportamiento, vigilarán sus constantes vitales y realizarán análisis médicos
de forma automática, avisarán al médico en caso de crisis, realizarán las tareas
del hogar, suministrarán todo tipo de posibles entretenimientos y hasta darán
conversación. Serán sistemas capaces de aprender los gustos de su dueño.
Otro de los programas, denominado El hogar vigilante, intenta desarrollar
mecanismos electrónicos para convertir la vivienda en un espacio inteligente. Es
lo que intenta la llamada informática ubicua, caracterizada por la proliferación
de pequeños sistemas de sensores imperceptibles por el inquilino.
Otra aplicación que se investigará será la posibilidad de no perder nunca nada,
esto es, dotar a los objetos de minúsculos emisores que permiten en todo momento
saber dónde están. Inicialmente se aplicará a los objetos que con mayor
frecuencia echamos de menos, como gafas, llaves, carteras o mandos a distancia.
Los investigadores están desarrollando modelos de comportamiento humano para que
los sensores y los sistemas conectados a ellos sean capaces de percibir gestos y
expresiones faciales e interpretar su significado para que la casa del futuro
sea capaz de tomar sus propias decisiones. "El reto del aspecto humano en este
área es tan importante como el reto tecnológico", explica Chris Atkenson, uno de
los investigadores. "La tecnología actual exige que la gente le diga al
computador lo que tiene que hacer. La próxima generación ofrecerá ordenadores
que comprendan lo que la gente hace y lo que quieren que el ordenador haga".
16 de diciembre de 2003
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