|
|
|
|||||||||
Por: Dealer World News De todos es sabido que no hay dos personas que tengan los mismos gustos, aficiones y necesidades, incluso si ambas comparten el mismo código genético. Por lo tanto, y conocida la variedad reinante en el inmenso universo del mercado informático, a nadie le debe extrañar que un determinado producto resulte inmejorable para unos y pésimo para otros. Obviamente, lo ideal es conseguir que dicho producto se ajuste, en la medida de lo posible, a las necesidades genéricas y comunes de una amplia mayoría de personas. De este modo, sus posibilidades de éxito en el mercado serán mucho más elevadas. Esto mismo, visto desde el punto de vista opuesto, podría interpretarse como el esfuerzo de las distintas firmas comerciales por cubrir las variadas y múltiples exigencias de los clientes. Es decir, con arreglo a las diferentes particularidades y necesidades de los usuarios, los fabricantes amoldan su amplia oferta para tratar de abarcar el mayor número posible de clientes y mercados, si bien existe una notable dificultad en conseguir que determinados productos se adapten de la mejor forma posible a un mayor número de ellos, especialmente si estos tienen que ver con aspectos tecnológicos de frecuente modernización. Entrando de lleno en el argumento que este mes ocupa nuestro Tema de Portada, el segmento comercial de los ordenadores personales, éste es, a todas luces, una de las principales conquistas de un buen número de fabricantes, ya sea directa o indirectamente, así como de la inmensa mayoría de los distribuidores. Consecuentemente, la oferta disponible para satisfacer a un creciente número de usuarios informáticos al tiempo que hacer frente exitosamente a la paulatina integración de las tareas cotidianas del ser humano en el seno de versatilidad y flexibilidad de la tecnología digital, es simplemente descomunal. Mundos opuestos En cualquier caso, en el difícil reto de englobar a todo tipo de usuarios o clientes, el particular mercado de los ordenadores personales, el característico PC que todos hemos visto alguna vez, presenta actualmente dos posibilidades bastantes diferenciadas. Por un lado, tenemos un sector bastante definido, donde las grandes firmas ofrecen verdaderas y completas soluciones integrales, además de disponer de una mayor infraestructura para la asistencia técnica en todo momento y lugar. Todo ello da lugar, por norma general, a unos productos de contrastada fiabilidad y calidad en su fabricación, buen acompañamiento de software, notable servicio técnico y elevado precio final. En el extremo opuesto existe otro tipo posible de cliente que no puede permitirse un desembolso económico tan elevado, sobre todo si suele actualizar su equipo constantemente con las últimas novedades aparecidas en el sector, el cual prefiere renunciar a diferentes consideraciones en busca de un menor precio final o, a igualdad de coste, mayores prestaciones. En este caso, y favorecida por la extremada sencillez constructiva y la elevada modularidad de los componentes que conforma todo PC, hay empresas que ofrecen ordenadores personales, ya sea en formato de sobremesa o portátil, que son simplemente un relativo sencillo “mecano” de piezas y elementos adecuadamente conectados y ensamblados. En consecuencia, al margen de las habituales pautas de las grandes firmas comerciales, se abre una alternativa que tiene directa e importante repercusión en el canal de distribución para un sinfín de empresas, generalmente más modestas, que en su legítimo afán por sacar una buena tajada del suculento negocio de las nuevas tecnologías apuestan por ofrecer configuraciones más agresivas y ajustadas a las moderadas pretensiones de los usuarios domésticos y entornos SoHo. Flexibilidad, el atractivo de los ensamblados Por norma general, además del consabido factor precio, la principal ventaja esgrimida que ofrecen los equipos presentados por las casas ensambladoras frente a los ordenadores de las grandes firmas, es una mayor versatilidad de configuraciones en el hardware y opciones de ampliación, permitiendo adaptar esta configuración a las necesidades particulares y específicas de cada usuario y, de este modo, adecuar las prestaciones y capacidades del ordenador al presupuesto inicialmente propuesto. Como contrapartida, el software suministrado, sistema operativo y controladores de los dispositivos instalados, básicamente, no pasa de ser más que un hecho meramente anecdótico, en comparación con el numeroso y completo conjunto de aplicaciones adjuntadas en las soluciones propuestas por las multinacionales. Dicho de otro modo, cualquier equipo ensamblado, en función de su configuración final, puede realizar las típicas funciones de cualquier ordenador personal doméstico o presentarse como un sistema de bajo coste más adecuado para su uso de oficina. Es más, a pesar del sustancial ahorro que muestran estas soluciones, hay equipos que incluso pueden equipararse tanto por prestaciones como por potencia a las más sofisticadas y avanzadas estaciones de trabajo. Por otra parte, y con arreglo a los diseños más vanguardistas aparecidos en el mercado, podemos comprobar como muchas de estas flexibles soluciones se muestran como excelentes equipos de diseño, aspecto que los convierte en factibles equipos de salón. Pero no acaban aquí las aplicaciones de estos versátiles equipos. A este respecto, y dado el contenido tamaño que suelen exhibir, no resulta nada descabellado pensar en ellos como ordenadores de moderada portabilidad, de hecho algunos modelos incluyen una práctica funda de transporte. Para terminar con este punto y puestos a sacar el máximo partido a este práctico formato, hay quienes han apostado por emplear esta clase de originales equipos como compactos servidores apilables. Bien es cierto que el diseño en forma de cubo favorece su ordenada disposición y apilamiento así como su interconexión en red, con el objeto de hacerlos trabajar armoniosamente en cualquier tarea que exija un elevado número de recursos de hardware y software. No obstante, los amantes de las soluciones con funciones que favorezcan las tareas de mantenimiento preferirán otras alternativas mucho más normalizadas y sencillas de gestionar. En cualquier caso, estamos ante un tipo de solución que ofrece, tanto a los usuarios como al distribuidor, una notable versatilidad en su configuración y, por tanto, capaz de abarcar un mercado de lo más heterogéneo. Una nueva denominación para un viejo concepto Pese a que el concepto de equipo ensamblado sea un término bastante conocido tanto por el mundo de la distribución como por los clientes, no se puede decir que ocurra lo mismo con su nueva denominación. Para aclarar posibles malos entendidos de unos y de otros en la correcta acepción de esta nueva terminología, baste decir que nos enfrentamos, como de costumbre, a un anglicismo. Es decir, a una palabra que tiene su origen y verdadero significado en el idioma inglés. En este sentido, el vocablo “barebone” viene a referirse a una expresión tan común como descriptiva que puede traducirse como “en los huesos”. Si este término es tratado dentro del contexto del mercado informático entonces hacemos referencia al esqueleto de hardware de un ordenador personal. En concreto, “barebone” es el esqueleto, nunca mejor dicho, del PC compuesto básicamente por la caja con su fuente de alimentación y la placa base. De este modo, la configuración inicial del futuro ordenador queda abierta y preparada para que otras empresas, conocidas como ensambladoras, terminen de aportar el resto de componentes, hardware y software, con los que completar adecuadamente su manufacturación. No obstante, esta primera y original acepción de equipo ensamblado ha ido evolucionando y adaptándose con notable acierto a los cambios tecnológicos y estéticos sufridos por este segmento. Así, el término de equipo ensamblado se ha extendido más allá de sus límites conceptuales para abarcar a todo aquel equipo construido por empresas montadoras con elementos y componentes estandarizados que se distribuyen sin ningún tipo de restricción ni carga añadida en el mercado. Con arreglo a este significado de mayor calado, no pocos distribuidores ofertan equipos completos bajo la denominación genérica de ensamblados, aunque como ya hemos comentado, en realidad provienen del conjunto de caja y placa. En un último salto evolutivo, el actual concepto de barebone está íntimamente ligado a un estereotipo de PC que muestra una reducidas dimensiones, generalmente en forma de cubo, y cuya apariencia externa va gradualmente abandonando la austeridad propia de los equipos ensamblados para adoptar una imagen más vanguardista.
En cualquier caso, es precisamente el formato de equipo pre-ensamblado el que
presenta un mayor volumen de los que se distribuyen, al ser mucho más cómodo el
proceso de ensamblado. Conforme a esta demanda, algunos fabricantes de placas
base han utilizado inteligentemente el concepto barebone para ampliar su oferta
de negocio comercializando el “pack” placa y caja, mientras que otros han
apostado por alcanzar acuerdos con fabricantes de placas base para comercializar
sus productos barebone. Independientemente de la modalidad de barebone (pre-ensamblado o equipo completo) elegida para su distribución, la composición y prestaciones de los mismos ha de estar en consonancia con las necesidades y expectativas del público al cual van dirigidos estos genéricos ordenadores personales. Por desgracia, la correcta elección de la configuración que mejor se adapte a las necesidades de sus usuarios domésticos es, sin lugar a dudas, una de las cuestiones más escabrosas a las que tienen que enfrentarse las distintas casas ensambladoras. Ni que decir tiene que esta problemática, viene determinada por la existencia de una enorme diversidad de usuarios, con preferencias, gustos y necesidades de toda índole. Asimismo, también es del todo habitual encontrar en un mismo hogar distintos usuarios con diferentes grados de exigencias en cuanto a componentes tanto de software como de hardware. Por este motivo, los distintos fabricantes y ensambladores no se ciñen a un determinado modelo de producto sino que ofertan diferentes gamas de equipos caracterizados por presentar una gran variedad de configuraciones con un abanico de precios muy amplio.
Ni que decir tiene que los productos pre-ensamblados o barebone se muestran como
la plataforma idónea y elección más acertada a la hora de componer un ordenador
personal lo suficiente versátil y flexible que pueda amoldarse a la práctica
totalidad de los condicionantes expuestos por los usuarios domésticos, ya sean
noveles, fanáticos de juegos 3D, infatigables internautas o experimentados
profesionales de las nuevas tecnologías. De este modo, un barebone en su más
puro estilo original resulta un producto lo suficientemente maleable, ya sea por
parte de terceras empresas o por los mismos usuarios finales, que permite
innumerables configuraciones diferentes manteniendo un esqueleto común. Incluso,
si se opta por un equipo ensamblado totalmente terminado y listo para funcionar,
las posibilidades de modificación de su configuración inicial son, por norma
general, mucho mayores que con respecto a un equipo de “marca”, aspecto que le
confiere una mayor familiaridad con las particulares necesidades de este
variopinto mercado. Por desgracia, al mercado de los productos informáticos y más concretamente el de los equipos ensamblados, se le ha acusado, casi siempre, de falta de rigor profesional a la hora de responder adecuadamente a las reclamaciones que sobre estos productos realizan aquellos usuarios que evidencia algún tipo de fallo o defecto en los mismos. Para poner coto a los desdenes de algunos, causantes de la leyenda negra que acompaña a los equipos “sin marca”, la reciente entrada en vigor de la nueva Ley de Garantías supone un notorio avance tanto cualitativo como cuantitativo en la protección de los exiguos y casi siempre maltrechos derechos de los consumidores. Por descontado, la Ley 23/2003 publicada en el BOE 165 el pasado día 10 de julio y cuya aplicación obligatoria tiene fecha de 11 de septiembre de 2003, está dirigida a la salvaguardar esos derechos que siempre presuponen los clientes cuando adquieren cualquier bien de consumo pero que no siempre son respetados por parte de quienes los ofrecen a la venta. En concreto, y tal y como se dicta en el apartado de Exposición de Motivos, esta ley tiene por objeto la incorporación al Derecho español de la Directiva 1999/44/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de mayo de 1999, sobre determinados aspectos de la venta y garantía de los bienes de consumo. En la práctica, esta directiva obliga a ofrecer una garantía mínima de dos años en los productos nuevos, o de uno si son de segunda mano. Asimismo, ahora se reconoce el derecho del usuario a no admitir una reparación, sino que puede optar directamente por la sustitución. Además, también se ofrecen otras muchas más alternativas para satisfacer convenientemente las reclamaciones de los consumidores. Si bien una gran mayoría, tanto consumidores como fabricantes, entienden que simplemente se trata de una mera ampliación del período de garantía, cosa que en absoluto es cierto según se desprende del texto de la ley. En definitiva, la Ley 23/2003 supone un avance significativo en la defensa del consumidor y cuyas implicaciones prácticas tienen una relevante y decisiva influencia en el mercado de las TI.
Ejemplo de configuración de un barebone, Qbic IQ3601 de Soltek Como ya viene siendo habitual en los barebones de Soltek, los Qbic IQ3601 estarán disponibles, al igual que sus antecesores, con frontal en aluminio o espejo. Unas de las características a destacar en estos barebones son un amplio abanico de prestaciones, como el bajo consumo de energía, bajo nivel de ruido y una alta refrigeración. Todo ello, manteniendo siempre un coste muy asequible de cara al usuario final. Por todas estas características y porque, además, integra el decodificador de hardware MPEG2, capaz de ofrecer una alta calidad en reproducción de imágenes en formato DVD, resulta el equipo ideal para la oficina o para su uso doméstico como centro multimedia, con la ventaja de que ocupa muy poco espacio. A sus altísimas prestaciones debemos añadir también un sistema de audio de 6 canales, integrado en placa, un puerto S/PDIF, un USB 2.0 y un puerto IEEE1394. Especificaciones técnicas
2 de enero de 2004 |
||||||||||
| Página Principal | Solicitar Presupuesto | Nuestros Servicios | Entre en el Mundo de la Domótica | Suscribir/Desuscribir a DomoViva | añadir a favoritos | |
|
|
|
|
Deje en manos de
Domótica Viva SL
la responsabilidad técnica, nuestra ingeniería está a su servicio www.domoticaviva.com Gracias por visitarnos Domótica Viva, S.L. Damos Vida a la Domótica que usted pueda necesitar DomoticaViva.com cumple la Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre, de Protección de datos de Carácter Personal
Copyright Domótica Viva S.L. - Todos los
derechos reservados © DomoticaViva.com 2002 |
|