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Arquitectura bioclimática y domótica. Ahorrar: ecológico y económico. III de III  Las viviendas ecológicas de Alborache, la arquitectura del futuro   Respirar aire de fiordo. LONMARK® hace realidad actual la oficina ecológica del futuro

El: 02/12/2002
Fuente:
Domótica Viva
Agradecimientos a: ANAVIF

El primer complejo de edificios de desarrollo y construcción sostenible, con criterios ambientales, construido en España se encuentra en el pueblo valenciano de Alborache. Modelo a seguir de "casa saludable".

El bajo consumo de energía, la reutilización de las aguas y el empleo de materiales reutilizables, como es el caso de neumáticos gastados, son algunos de los criterios seguidos para su construcción.

En nuestra latitud es conveniente que las casas se orienten al sur para captar los rayos más cálidos del sol, que pueden aprovecharse mediante paneles solares, células fotovoltaicas y muros acumuladores de calor. Esto supone un ahorro energético en calefacción y que no se queme combustible fósil, altamente contaminante.

La mayoría de las viviendas y edificios en los que vivimos son grandes máquinas derrochadoras de recursos y energía. Los datos que los expertos ponen encima de la mesa hablan por sí solos: el 50 por ciento de la energía producida en el planeta la consumen los edificios durante su construcción, uso y mantenimiento.

Responsabilidad de nuestra sociedad es comenzar  a no despilfarrar y a aprovechar al máximo recursos limitados como el agua y la energía. Debemos comprender que se puede construir en equilibrio con la naturaleza, incluso con dotaciones de alta tecnología, para lograr un hábitat sano y saludable.

Ahorro y Salud

La "bioconstrucción" de las llamadas viviendas ecológicas o sostenibles utiliza técnicas y materiales que garantizan el ahorro energético y la mejora de la salud ambiental del planeta y de los propios usuarios. El clima, la vegetación, los vientos o la orientación de la casa respecto al sol son factores tenidos en cuenta a la hora de construir "casas saludables".

El complejo de Alborache servirá de guía para la construcción en el futuro por sus cualidades ecológicas y bioclimáticas, y destaca como características fundamentales el bajo consumo de energía, la reutilización de las aguas y el empleo de materiales reutilizables, como es el caso de neumáticos gastados. Además, se tiene en cuenta la disposición de cristaleras y paneles para lograr un control total sobre los dispositivos bioclimáticos del edificio. Lo más importante de estos edificios es "su integridad", es decir, la aplicación de todos los criterios de sostenibilidad identificados hasta el momento.

El complejo consta de un centro de Recursos Medioambientales que sirve de ejemplo para demostrar cómo se puede alcanzar la construcción sostenible, satisfaciendo las necesidades humanas y las del planeta, siendo una fuente de generación de riqueza y negocio.

Para la construcción de una casa bajo criterios sostenibles es importante conocer el entorno en el que se va a integrar y realizar un estudio del terreno, lo que aportará datos sobre la naturaleza del suelo y sus posibles alteraciones geofísicas o electromagnéticas. Conviene, no obstante, hacer una diferenciación entre la construcción ecológica y la bioclimática. La primera centra su preocupación en los materiales de construcción, en su procedencia e inocuidad; la segunda atiende especialmente a la morfología del lugar donde se va a construir, la climatología de la zona y la orientación de la vivienda.

Viviendas poco sanas

Según diversos estudios, casi el 80 por ciento de las viviendas españolas son poco sanas. Un hecho tan simple como colocar la cama sobre zonas denominadas "geopatógenas", como pueden ser corrientes de agua o masas minerales, puede provocar trastornos de salud. Las casas de hoy se construyen de forma rápida para poder obtener beneficio y se olvida la salud de las personas que las van a habitar. Algunos de los materiales que habitualmente se usan pueden provocar trastornos de salud. Por ello, en las bioconstrucciones se utilizan materiales inocuos y de bajo impacto ecológico. Se evita el cemento, el hierro y los materiales sintéticos, y se apuesta por el uso de materiales transpirables. Además apuestan por materiales autóctonos y no contaminantes que faciliten la integración estética de la edificación en el paisaje.

Los edificios construidos con pautas biclimáticas pueden lograr entre un 50 y un 80 por ciento de ahorro energético sobre los edificios convencionales. Para ello, es imprescindible estudiar la orientación de la edificación donde el diseño de la vivienda permita la máxima captación solar en los períodos fríos. En el diseño bioclimático se tienen en cuenta las condiciones del terreno, el recorrido del sol y las corrientes de aire para que, aplicándolo en la distribución de los espacios y la orientación de las ventanas, no sea necesario el uso del aire acondicionado o de calefacción. Por ello, es clave la distribución de los diferentes espacios de la casa; la zona de día al sur, la cocina, comedor y el salón al sureste y los lugares de tránsito y baños al norte y/o noroeste.

La electricidad es un tipo de energía aparentemente limpia, pero también produce contaminación electromagnética y paisajística, además de constituir su generación un coste medioambiental alto. Los complejos de edificios desarrollados bajo criterios sostenibles ponen sistemas de energías renovables como pequeñas plantas eólicas o instalaciones solares, si bien esto limita sobremanera los lugares donde pueden ubicarse.

El consumo de agua

Asimismo, los edificios son grandes consumidores de agua, tanto en el período de construcción como durante su uso. Valga como ejemplo los 3.600 litros de agua que se requieren para fabricar una tonelada de cemento. Después, una vez terminada la vivienda, el consumo de agua dependerá del uso racional que hagamos de ella. En países como Gran Bretaña el consumo doméstico medio llega a alcanzar los 160 litros por persona y día y en Estados Unidos sobrepasa los 220. Un hábito despilfarrador es el no hacer distinción entre el agua para beber y para otros usos domésticos; por ejemplo, el inodoro consume una tercera parte del total del agua usada en el sector doméstico.

En las casas ecológicas, como las del complejo de Alborache, las aguas residuales se recogen con un sistema que separa las aguas pluviales de las aguas grises y de las aguas negras por medio de tubos. Así, las aguas de lluvia junto con las aguas grises se podrán utilizar posteriormente para el riego de huertas y las aguas negras se depuran reutilizándose posteriormente también para el riego. En muchas construcciones comunes comienzan a implantarse cubiertas ecológicas que aprovechan el agua de la lluvia para mantener una frondosa vegetación sin necesidad de riego. Con ello se consigue mantener húmedo el ambiente, reducir la contaminación y los ruidos.

El reciclaje de residuos es otro de los puntos importantes a tener en cuenta dentro de estas construcciones, por ello cuentan con estructuras que facilitan el reciclado de basuras. Una cuestión importante teniendo en cuenta que un español genera por término medio 1,2 Kilos de basura sólida al día. Estos residuos acaban la mayoría de las veces en vertederos incontrolados provocando la acidificación del suelo y la contaminación de las aguas subterráneas.

Pero a pesar de los beneficios que reporta este tipo de construcción, lo cierto es que la arquitectura bioclimática sigue teniendo un peso insignificante dentro de la producción arquitectónica mundial. En España, su desarrollo se encuentra limitado a las escasas iniciativas de promoción pública y a sectores muy aislados y concienciados de la iniciativa privada. En nuestro país, la mayoría de estas construcciones son viviendas unifamiliares que se reparten, en un 85 por ciento, entre Navarra y País Vasco.

No obstante, el hecho de que con mayor frecuencia se reclamen características ecológicas en las viviendas ha provocado el nacimiento de empresas inmobiliarias que venden casas bajo la etiqueta de lo ecológico, pero que en nada se parecen a lo que es una bioconstrucción.

Un poco más caras

La vivienda es una de las cosas más importantes que adquirimos a lo largo de nuestra vida, de ahí la preocupación de todo usuario por su coste. Pero la construcción de una ecovivienda no requiere de la instalación de sistemas de elevado coste: se trata de aprovechar los regalos de la naturaleza para conseguir calidad de vida. Según los expertos, "una bioconstrucción tiene un sobrecoste del 15 por ciento debido a los materiales usados en el aislamiento y a los materiales usados en el aislamiento y a los sistemas de producción de energía solar". Esto supone que una vivienda de 150.000 € pasará a costar 172.500. Un ligero incremento en el precio final, pero que supondrá un importante ahorro energético en el futuro para el usuario y que revertirá en la salud de todo el planeta.

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