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El: 12/01/2003 Pantallas de plasma planas como si de un cuadro se tratase; pantallas de cine motorizadas que se ocultan en el techo y nos permiten transformar el salón en nuestro cine privado, reservar un rincón del garaje para crear nuestra sala de proyección, vivimos el mundo multimedia. En los últimos tiempos han aparecido alternativas tecnológicas a la clásica TV. Los primeros en aparecer fueron los monitores TFT con sintonizador incorporado. Estos productos tenían el valor añadido de poder utilizarse como monitor de nuestro ordenador y como TV, además de ofrecer una calidad más que aceptable. Sin embargo su precio es un tanto desorbitado para los bolsillos de la mayoría de los mortales. Otro inconveniente que presentan estos productos su tamaño, generalmente no más de 17 pulgadas. Sus características técnicas en cuanto a visualización son similares a las de un monitor TFT del mismo tamaño, una resolución máxima de 1.600 x 1.200, aunque para ver la emisión de un programa de TV, la propia circuitería del dispositivo configura la pantalla para poder mostrar la imagen tal y como la recibe por la antena.
La segunda alternativa a la televisión como medio para mostrar imágenes son los monitores de plasma. Estos productos son televisiones que utilizan otra tecnología para mostrar la señal recibida desde la antena. Su aspecto resulta muy atractivo y espectacular. Suelen tener un tamaño que oscila entre 37 y 60 pulgadas con formato panorámico. Sus principales características técnicas son: recepción multinorma, teletexto de 500 páginas, cuatro entradas de AV y sonido estéreo/dual (Nicam y A2), aunque la cantidad de entradas puede variar en función del fabricante. El diseño de este tipo de productos permite que podamos colgarlos de la pared como si de un cuadro se tratase. Las pantallas de plasma cuentan con un panel de celdas con las que consigue mayores niveles de brillo y blancos más puros, una combinación que mejora los sistemas anteriores. Además, las imágenes son aún más nítidas, naturales y brillantes. Los niveles de contraste que alcanzan estos productos son del orden de 3000:1 Cd/m2. La mayoría de pantallas de plasma tienden a iluminar los niveles de negro reduciendo el contraste de la imagen. Algunos productos como el los de Panasonic, incorporan en sus pantallas el sistema Real Black Drive que mejora significativamente este efecto, obteniendo un alto contraste y una reproducción del nivel de negro mucho más rica y profunda. Adicionalmente, las pantallas de plasma utilizan un sistema que se encarga de suavizar la transición entre un campo de la imagen y sus predecesores reduciendo el efecto borroso, que suele aparecer en escenas con mucha acción. El gran inconveniente de estos productos es el precio, que puede llegar a los 15.000 euros, demasiado para la mayoría de nosotros.
La tercera alternativa son los proyectores LCD. Estos novedosos productos cuentan con una resolución nativa que oscila entre 800 x 600 ppp y 1.024 x 768 ppp, aunque mediante interpolación se pueden alcanzar cotas más altas con la consiguiente pérdida de calidad. Una característica que incorporan estos productos desde hace unos meses es la posibilidad de retroproyección. Esta opción muestra la imagen en espejo, lo que permite que coloquemos el proyector detrás de la pantalla, mientras los espectadores se sitúan delante, ideal espacios reducidos.
Aunque podemos visualizar las imágenes sobre cualquier superficie, resulta conveniente que adquiramos una pantalla de protección para tal efecto. En el mercado podemos encontrar tres alternativas, de trípode, de mural y eléctricas. Las primeras son las clásicas que todos conocemos y que habremos utilizado para ver diapositivas, las segundas tienen algo más de calidad y se encuentran fijas en la pared. Las terceras son las utilizadas en las salas de proyecciones profesionales. Cuentan con opciones para ajustar la imagen a la pantalla y sin duda son las que mejor calidad ofrecen. Los precios de estos productos se sitúan en torno a los 100, 150 y 500 euros respectivamente. Para cualquier tipo de pantalla, de plasma o para proyector LCD, el formato estándar es el panorámico 16:9, similar al de una pantalla de cine comercial, y su tamaño debe ser proporcional al de la sala donde se instale para lograr una visión óptima de las imágenes en movimiento. |
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