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Bluetooth I de III. Conectividad para todos y todos conectados por una sola tecnología  Bluetooth II de III. Especificaciones, Diseño y Topología

Fuente: IDG.es Por Ramón A. Fernández

Si la libertad es una de las máximas en la vida de todo ser humano, el concepto de libertad dentro del mundo de la informática está más relacionado con la eliminación de obstáculos que limitan, tanto físicamente como al nivel de estándares y protocolos, la conectividad y movilidad entre los distintos sistemas informáticos y los muchos periféricos conectados a ellos que amplían las capacidades y versatilidad de los ordenadores.

Bluetooth supone romper con muchas de las barreras actuales, estableciendo un único y universal estándar de conexión, sencillo, rápido, eficaz y significativamente más cómodo y barato, con el cual poder poner en comunicación dos o más dispositivos simultáneamente sin que medie entre ellos ningún soporte físico, como puedan ser los siempre engorrosos cables.

Cuando ya se han alcanzado grandes metas y establecido estándares comunes e internacionales en buena parte de los ámbitos de aplicación de la informática, uno de los campos que todavía queda por explorar y explotar está en la comunicación entre dispositivos remotos sin necesidad de utilizar cables. Teniendo como ejemplo más evidente el de la telefonía móvil, y la obligada convergencia tecnológica entre la telefonía móvil, la informática de bolsillo y los ordenadores tanto portátiles como de sobremesa, la creación de un sistema que permita establecer la interconexión y comunicación entre estos y otros dispositivos, se presume como uno de los más atractivos y suculentos negocios del nuevo siglo que pronto estrenaremos. Bajo este esperanzador panorama cualquier empresa relacionada directamente con la telefonía móvil o la informática, o que tenga algo que ver con estos dos sectores comerciales, no puede permanecer cruzada de brazos ante la revolución que se avecina en el mundo de la conectividad remota sin hilos.

Asimismo, el mercado ya no sólo demanda equipos, sistemas o periféricos con las más altas prestaciones y funcionalidad, sino que también hay un emergente número de usuarios que exigen nuevos dispositivos que, principalmente, reduzcan la creciente complejidad en la conectividad remota de los actuales periféricos, y que, al mismo tiempo, proporcionen eficaces soluciones tanto para el profesional como otras necesidades mucho más relacionadas con los aspectos más rutinarios de la vida de cualquier ciudadano.

Los campos de aplicación de esta tecnología no se restringen únicamente al marco de la informática y de la telefonía móvil, como bien habrán podido adivinar. En torno a esta nueva tecnología y sus posibilidades surge toda una larga lista dispositivos como sistemas de alarma, televisores, cajeros automáticos, o electrodomésticos, entre un universo de aparatos de uso cotidiano o típicas situaciones del vivir de cada día donde aplicar con éxito el potencial operativo que ofrece Bluetooth.

Como máximo exponente del futuro Bluetooth, el teléfono móvil pasará de ser un mero periférico para la emisión y recepción de voz, a convertirse en el dispositivo por excelencia que nos acompañará allá donde vayamos, ya que también soportará y podrá ser usado como instrumento para la transmisión de datos, acceso a información personal, herramienta de medio de pago y sistemas de control de procesos en centros de producción.

En definitiva, Bluetooth se perfila como una de las aplicaciones de mayor desarrollo en las comunicaciones humanas, y viene a ser un nuevo e importante paso en el imparable avance de la invasión tecnológica en todos y cada uno de los sectores de la vida cotidiana dentro de la sociedad desarrollada, con la cual nos sentimos totalmente integrados.

Bluetooth, un nuevo concepto, un nuevo estilo de vida

Desde hace ya una buena serie de años, la informática no es sólo una herramienta que posibilita el desarrollo comercial de la actual sociedad de fin de siglo, sino que, además, es uno de los principales motores industriales en los que se basa el comercio internacional. Cualquier nuevo avance en este campo repercute en mayor o menor grado en la industria informática y, al mismo tiempo, muchos de ellos, además, modifican o introducen sustanciales cambios en las formas y métodos de trabajo de la mayoría de las empresas, así como en los hábitos de vida de los habitantes del alocado mundo civilizado en el cual nos ha tocado vivir. Sin temor a equivocarnos, el concepto Bluetooth, y la tecnología que conlleva, será uno de esos avances que darán un nuevo giro al estilo de vida de los ciudadanos del siglo XXI.

Por otra parte, cada vez que los diferentes medios de comunicación dan a conocer a la opinión pública la aparición de un nuevo avance tecnológico, además de poner de manifiesto las maravillosas y asombrosas capacidades creativas del ser humano, se suele hacer gala de cierto grado de incredulidad y escepticismo por el universo de nuevas posibilidades que se abren ante nosotros. Parejo a estos descubrimientos va casi siempre unido un vago pensamiento de poder ver el fin de la desenfrenada carrera tecnológica en la que vivimos, ya que para muchos de los usuarios del mundo terrenal programar el vídeo doméstico es ya de por si una aventura más propia de los míticos héroes de otros tiempos. En cambio, son los más pequeños de la casa quienes con una irritante despreocupación consiguen que el terco y estúpido vídeo obedezca las ordenes que le son dictadas desde el mando a distancia, comenzando a grabar la película de las diez en el preciso instante en que acaban los interminables anuncios publicitarios.

Ingenuos..., cuando parecía que la telefonía móvil era incapaz de dar más de si, cuando el acceso a Internet desde cualquier punto del planeta se presentaba como una realidad difícil de mejorar o cuando parecía que los dispositivos de bolsillo no podían hacer más de lo que ya hacen con sus diminutos circuitos, se presenta una nueva tecnología, bajo la enigmática denominación de Bluetooth, que va a poner patas arriba, tal y como lo conocemos actualmente, el concepto de conectividad.

Para las generaciones venideras, y para quienes sepan adaptar su estilo de vida a los vertiginosos cambios y hábitos que exigen las nuevas tecnologías, ha llegado el momento de hacer realidad muchas de esas escenas de ciencia-ficción del mundo del cine, en las cuales, por ejemplo, poder controlar ciertos electrodomésticos de nuestro hogar mediante el teléfono móvil, hacer llamadas telefónicas desde el coche sin tener que apartar las manos del volante, o, incluso, acceder a datos y archivos almacenados en el ordenador de nuestra oficina a través el teléfono móvil.

Si piensa que todas estas posibilidades se muestran todavía en un horizonte demasiado lejano aún, el cual no tendrá el placer o disgusto de conocer en lo que le resta de existencia, permítame decirle que se encuentra muy equivocado. Irremediablemente, y especialmente para los menos jóvenes, aunque sea un proceso mucho más lento que el de la propia implantación de la tecnología Bluetooth, se deberá "pasar por el aro" e integrarse conforme a las innovaciones introducidas por esta nueva filosofía de vida. Como clara muestra y fiel reflejo de las revolucionarias intenciones de quienes apoyan el desarrollo de este nuevo estándar, la proyección a corto plazo es que la tecnología inalámbrica Bluetooth interactúe con distintas funciones propias del automóvil, como los seguros de las puertas, sistemas de alarmas y los sistemas de diagnóstico automotriz internos.

Posteriormente, los desarrollos futuros incluirán la sincronización con aparatos de bolsillo, así como con los sistemas de navegación del vehículo y acceso a contenidos multimedia de amplia difusión, por lo que a nadie le debe extrañar que dentro de muy poco tiempo sea algo de lo más corriente, y habitual, contar con un sistema y procedimiento para que cuando alguien sufra una avería o accidente en su automóvil, y se quede tirado en una carretera comarcal de no se sabe muy bien qué remoto lugar de nuestro agreste territorio nacional, el propio vehículo será quien efectúe una llamada de emergencia a los servicios de salvamento, sanitarios o, simplemente, de servicio técnico dando un informe preliminar de lo sucedido, proporcionando, además, una completa identificación del vehículo, número de ocupantes y las coordenadas exactas donde ha ocurrido el inesperado suceso.

Como consecuencia directa de la aplicación de este estándar y desde el punto de vista del usuario informático, el empleo cada vez más generalizado de la tecnología Bluetooth permitirá, en primera instancia, reducir enormemente, o eliminar, buena parte de los numerosos cables que pueblan los alrededores de cualquier equipo informático tanto de sobremesa como portátil, evitando, de este modo, los insoportables y habituales enredos de cables cuando se conectan varios periféricos o la imposibilidad de realizar ciertas operaciones cuando se carece de ellos. Asimismo, la práctica supresión de cables, trae consigo la desaparición de la variada fauna de conectores, adaptadores y tipos de cable con los que se suele cargar o disponer siempre que se quiera conectar un periférico a un ordenador. La siguiente fase de implantación supondría la paulatina y masiva introducción de todo tipo de dispositivos y periféricos equipados con este sistema de comunicación por los típicos ámbitos de trabajo como son las oficinas, e, incluso, también en el hogar,

posibilitando y estableciendo una interconexión entre ellos en función de la cercanía. Por ejemplo, no sería descabellado imaginar que mientras disfrutamos de una apacible tarde de verano en el porche de nuestra casa podemos estar trabajando desde el ordenador portátil con los documentos y archivos de la oficina, pudiendo incluso imprimir varios informes en cualquiera de las impresoras de la empresa para que el jefe tenga a su disposición, y a primera hora, el trabajo que el día anterior nos encomendó poco antes de acabar la jornada laboral.

Para terminar con este apartado, y una vez analizados los diferentes puntos de vista en los cuales este nuevo estándar afectará a nuestra forma de vida, nos surge un inquietante interrogante. Bluetooth, presentada como aquella tecnología que nos liberará de una forma definitiva de la esclavitud de los cables, ofrece el contrasentido de hacer al individuo mucho más dependiente de una conexión para que en todo momento se puedan seguir realizando todas y cada de las acciones que conlleva la rutina del día a día en cualquier moderna oficina, desde leer el correo electrónico hasta consultar las cotizaciones del mercado bursátil o, incluso, trabajar como teletrabajador sin la necesidad tener que ir o estar presente en la oficina. Más o menos, tal y como está empezando a ocurrir con el fenómeno de Internet, que ya hace varios años que dejó de ser solamente una eficiente forma de compartir información e ideas a escala mundial, a tomar una máxima importancia y obligada presencia en las vidas de la inmensa mayoría de los ciudadanos y empresas de finales del siglo XX.

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