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Redes
Inalámbricas Conectividad y funcionalidad, sin ataduras I de III
Fuente: IDG.es Por Ramón A. Fernández El pasado mes de
marzo, iniciamos en Dealer World un amplio reportaje sobre el mundo de las
comunicaciones inalámbricas. En aquel primer acercamiento sentábamos las
bases de una tecnología, cada vez más madura, que otorga toda la libertad
necesaria a las redes de empresa para no depender de un cable. La primera empresa que desarrolló y comercializó un sistema inalámbrico de conexión a redes fue NCR, cuando a finales de 1990 lanzó un sistema que utilizaba ondas de radio para interconectar ordenadores. Desde entonces, la comunicación por redes inalámbricas ha dejado de ser experimental, para convertirse en una solución real a problemas concretos. Aunque esta tecnología puede ser una alternativa para redes fijas de área local (LAN), no pretende reemplazar al sistema tradicional con cable, sino complementar aquellas situaciones en que es difícil disponer de una conexión. Por eso precisamente, en una típica configuración híbrida LAN-WLAN con una estructura medianamente productiva, el primer componente es un punto de acceso que, conectado a la red cableada en un lugar fijo mediante cableado normalizado, transporta la información hasta una antena encargada de distribuirla a los diferentes equipos dotados con sistemas inalámbricos complementarios de acceso a la red. El punto de acceso recibe la información, la almacena y transmite entre la WLAN y la LAN cableada. Un único punto de acceso puede soportar un pequeño grupo de usuarios y puede funcionar en un rango desde treinta metros hasta varios cientos. Este punto de acceso, o la antena conectada al punto de acceso, se coloca normalmente en un lugar en el cual se obtenga la cobertura de radio deseada. El usuario final accede a la red WLAN a través de adaptadores con sus correspondientes antenas. Estos adaptadores proporcionan la interfaz necesaria entre el sistema de red del cliente y las ondas. A pesar de la aparente complejidad del proceso, éste pasa totalmente desapercibido al usuario final, ya que la naturaleza de la conexión sin cable es transparente al sistema del cliente. En estos sistemas las antenas pueden ser de dos clases, omnidireccionales, que toman y envían señales hacia todos lados, y unidireccionales, dirigidas a un punto específico. Las primeras se usan para cubrir zonas con un radio variable, mientras que las segundas se emplean para enlazar dos puntos distanciados varios centenares de metros.
Pero a pesar de todas estas buenas referencias, no todo es de color de
rosa. La velocidad usada en la transmisión y recepción de datos podría
generar problemas en la transmisión de archivos multimedia, cuestión que
ha sido solventada parcialmente con la nueva generación de productos
inalámbricos que correrán a 10Mbps. Este avance no sólo asegura la
continuidad del sistema, sino que dará razones a las empresas para
disponer de conexiones totalmente desconectadas al cableado, aunque suene
irónico. La mayor parte de LAN inalámbricas proporcionan un estándar de interconexión con redes cableadas como Ethernet o Token Ring. Los nodos de la red inalámbrica son soportados por el sistema de la red de la misma manera que cualquier otro nodo de una red LAN, aunque con sus correspondientes controladores. Una vez instalado, la red trata los nodos inalámbricos igual que cualquier otro componente de la red. Cuando se tiene un sistema de cableado, la topología se define por la forma física en que se interconectarán las computadoras en red. En un sistema inalámbrico (ondas de radio o luz), esto se refiere a la comunicación o esquema lógico de transmisión. Las redes inalámbricas pueden ser configuradas de distintas formas para cubrir la mayor parte de las necesidades que permite su especial fisonomía. La forma más elemental se presenta al conectar dos ordenadores equipados con tarjetas adaptadoras para WLAN, de modo que pueden poner en funcionamiento una red independiente siempre que estén dentro del área que cubre cada uno. Esto es llamado red de igual a igual. Cada cliente tiene únicamente acceso a los recursos del otro cliente pero no a un servidor central. Este tipo de redes no requiere administración o preconfiguración. Esta configuración se puede mejorar sustancialmente instalando un Punto de Acceso (AP) que permite, no sólo doblar el rango entre el cual los dispositivos pueden comunicarse, pues actúan como repetidores, sino que además, desde el punto de acceso, se puedan conectar a la red cableada cualquier cliente para que tenga acceso a los recursos del servidor y actúen como mediadores en el tráfico de la red en la vecindad más inmediata. Cada punto de acceso puede servir a varios clientes, según la naturaleza y número de transmisiones que tienen lugar. Los puntos de acceso tienen un rango finito, del orden de 150 metros en lugares cerrados y 300 metros en zonas abiertas. En grandes zonas, como por ejemplo un campus universitario o naves industriales, es mas que probable la necesidad de más de un punto de acceso, con los cuales cubrir por completo la zona asignada con células que solapen sus áreas de modo que los clientes puedan moverse sin cortes entre un grupo de puntos de acceso. Este método de funcionamiento es denominado roaming. Para resolver problemas particulares de topología, el diseñador de la red puede elegir usar un Punto de Extensión (EP) para aumentar el número de puntos de acceso a la red, de modo que funcionen como tales pero no estén enganchados a la red cableada como los puntos de acceso. Los puntos de extensión funcionan, como su nombre indica, extendiendo el rango de la red al retransmitir las señales de un cliente a un punto de acceso o a otro punto de extensión. Los puntos de extensión pueden encadenarse para pasar mensajes entre un punto de acceso y clientes lejanos de modo que se construye un puente entre ambos.
Uno de los últimos componentes a considerar en el equipo de una WLAN es la
antena direccional. Por ejemplo, si se desea enlazar dos edificios
separados por algo más de un kilómetro de distancia, una solución puede
ser instalar una antena en cada edificio con línea de visión directa. La
antena del primer edificio está conectada a la red cableada mediante un
punto de acceso. Igualmente en el segundo edificio se conecta un punto de
acceso, lo cuál permite una conexión sin cable en esta aplicación. La distancia que pueden alcanzar las ondas de Radiofrecuencia (RF) o de Infrarrojos (IR) está en función del diseño del producto y del camino de propagación, especialmente en lugares cerrados. Las interacciones con objetos, paredes, metales, e incluso la gente, afectan a la propagación de la energía. Como los objetos sólidos bloquean las señales de infrarrojos, la mayor parte de los sistemas de redes inalámbricas usan RF porque pueden penetrar en la mayor parte de lugares cerrados y obstáculos. El rango de cobertura de una WLAN típica oscila entre los 30 y los 250 metros, aunque esta distancia puede ampliarse y extenderse, así como tener posibilidad de alto grado de libertad y movilidad utilizando para ello puntos de acceso que permitan el desplazamiento por la WLAN o utilizando antenas direccionales. Por otro lado, el rendimiento de cada sistema depende de la mayor o menor puesta a punto de los productos, así como del número de usuarios, de los factores de propagación (cobertura, diversos caminos de propagación), y del tipo de sistema inalámbrico utilizado. Igualmente, este rendimiento puede depender del retardo y de los cuellos de botella de la parte cableada de la red. Gracias a las velocidades de transmisión alcanzadas por la última generación de dispositivos WLAN, los usuarios de Ethernet o Token Ring no experimentan ninguna diferencia en el funcionamiento cuando utilizan una red inalámbrica. Éstas proporcionan suficiente rendimiento para las aplicaciones más comunes de una LAN en un puesto de trabajo, incluyendo correo electrónico, acceso a periféricos compartidos, acceso a Internet, y acceso a bases de datos y aplicaciones multiusuario. En síntesis, frente a las redes tradicionales, las redes inalámbricas tienen las siguientes ventajas en cuanto a productividad, comodidad y costes:
Desafortunadamente no se puede tener todo en la vida, pues a mayor
velocidad de transmisión, menor área de cobertura de la señal y viceversa.
Indudablemente, todo lo que hemos hablado hasta ahora sobre las redes inalámbricas no serviría de nada sino se contase de antemano con la suficiente fiabilidad e integridad en la trasmisión de datos. Estas tecnologías para redes inalámbricas se han probado durante más de 50 años en sistemas comerciales y militares. La naturaleza en que se basan las redes inalámbricas implica que cualquier otro producto que transmita energía a la misma frecuencia puede potencialmente dar cierto grado de interferencia en un sistema LAN inalámbrico, como por ejemplo los hornos de microondas. Pero la mayor parte de fabricantes diseñan sus productos teniendo en cuenta las interferencias. Otro problema es la colocación de varias redes inalámbricas en lugares próximos. Mientras unas redes inalámbricas de unos fabricantes interfieren con otras redes inalámbricas, hay otras redes que coexisten sin interferencia. Este asunto debe tratarse directamente con los fabricantes del producto. Aunque las interferencias de radio pueden degradar el rendimiento éstas son raras en el lugar de trabajo. Los robustos diseños de las testadas tecnologías para LAN inalámbricas y la limitada distancia que recorren las señales, proporciona conexiones mucho más robustas que las conexiones de teléfonos móviles, proporcionando un correcto trasiego de datos de igual manera o mejor que una red cableada. Puesto que la tecnología inalámbrica se ha desarrollado en aplicaciones militares, la seguridad ha sido uno de los criterios de diseño para los dispositivos inalámbricos. Normalmente, se suministran elementos de seguridad dentro de la LAN inalámbrica, haciendo que éstas sean más seguras que la mayor parte de redes cableadas. Es muy complicado que receptores ajenos a la infraestructura de la red puedan escuchar el trafico que se da en la LAN, ya que se utilizan complejas técnicas de encriptado (WEP) haciendo casi imposible para todos, incluso los sistemas más sofisticados, acceder de forma no autorizada al tráfico de la red.
Independientemente al tema de la integridad de los datos, los diferentes
clientes deben ser conscientes de que los sistemas inalámbricos de redes
LAN de distintos vendedores pueden no ser compatibles para operar juntos.
Las razones son varias, como por ejemplo que utilicen diferentes
tecnologías (un sistema basado en la tecnología FHSS, no comunicará con
otro basado en la tecnología DSSS), que los sistemas que utilicen distinta
banda de frecuencias, con lo que no podrán comunicar a pesar de utilizar
la misma tecnología o, aún utilizando igual tecnología y banda de
frecuencias ambos vendedores, los sistemas de cada uno no comunicarán
debido a diferencias de implementación de cada fabricante.
En los Estados Unidos, La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC),
gobierna la radio-transmisión, incluida la empleada en las redes
inalámbricas. Otras naciones tienen sus correspondientes agencias
reguladoras. Típicamente, las redes inalámbricas se diseñan para operar en
porciones del espectro de radio donde el usuario final no necesita una
licencia FCC para utilizar las ondas de radio. En los Estados Unidos la
mayor parte de las redes difunden en una de las bandas de ISM (de
instrumentación, científicas o médicas). Estas incluyen 902-928 MHz.,
2.4-2.483 GHz., 5.15-5.35 GHz., y 5.725-5.875 GHz. Para poder vender
productos de sistemas de LAN inalámbricos en un país en particular, el
fabricante debe asegurar la certificación por la agencia encargada en ese
país. La administración, gestión y control del espectro de frecuencias radioeléctricas incluyen, entre otras funciones, la elaboración y aprobación de los planes generales de utilización, el establecimiento de las condiciones para otorgar el derecho a su uso, la atribución de ese derecho y la comprobación técnica de las emisiones radioeléctricas. Asimismo, se integra dentro de la administración, gestión y control del referido espectro, la inspección, detección, localización, identificación y eliminación de las interferencias perjudiciales, irregularidades y perturbaciones en los sistemas de telecomunicaciones, iniciándose, en su caso, el oportuno procedimiento sancionador.
Por tanto, cualquier fabricante deberá conocer perfectamente toda esta
normativa, y estar al corriente de sus modificaciones. La evolución que se percibe en las comunicaciones inalámbricas está modificando rápidamente los métodos de trabajo de muchas empresas y negocios. Las WLAN son otra manifestación más de estos cambios en el entorno laboral. Las empresas que tengan en mente el empleo de esta tecnología en sus instalaciones deben considerarla como complemento o alternativa a las redes locales basadas en cable, cubriendo con ellas algunas de la lagunas de las actuales LAN. La utilización de sistemas de infrarrojos o de radio frecuencia al elegir una solución tecnología para nuestra WLAN, no deberían considerarse como sistemas opuestos, sino complementarios. Los criterios de selección deberán estar basados en las necesidades que se desean satisfacer y en las características físicas y económicas del medio donde se desea implantar la red. El responsable de seleccionar cuál es el sistema de red local inalámbrica más conveniente a implantar, deberá poder identificar con claridad factores tales como ancho de banda y velocidad de transferencia necesarios, número de usuarios e intensidad de uso, limitaciones geográficas (radio de cobertura, existencia de paredes y ventanales, ubicación y alimentación de puntos de acceso si esto es necesario, etc.), atención a dispositivos móviles con posibilidades de relevo entre puntos de acceso, presupuesto disponible, etc. A grandes rasgos, la flexibilidad y movilidad de las redes sin cable les hace ser muy efectivas para ciertas extensiones y una atractiva alternativa a las redes cableadas, puesto que proporcionan la misma funcionalidad sin las restricciones del cable. Sin duda alguna, la funcionalidad de las redes inalámbricas cubren satisfactoriamente muchas de las necesidades presentes en la PYME. En principio, la principal aplicación de este tipo de redes se produce en entornos híbridos donde sus capacidades de conexión suplan al cable en segmentos puntuales de una red y que no vayan a tener un intenso tráfico de información. También cabe la posibilidad de hacer uso de estos dispositivos en aquellas organizaciones que necesiten establecer entornos temporales de trabajo en grupo como, por ejemplo, dar cobertura a una convención o crear una sala de reuniones donde todos los participantes puedan compartir su información sin tener que estar uniendo los distintos equipos mediante marañas de cables entre la ingente cantidad de documentos que se extienden sobre la mesa. Por otra parte, cuando la legislación vigente o los accidentes geográficos impiden el tradicional tendido del cable, las posibilidades de esta clase de dispositivos son actualmente, por su adecuada relación precio/prestaciones, una solución totalmente recomendable ya que cumplen satisfactoriamente las necesidades de conectividad planteadas en buena parte de las empresas que demandan esta clase de servicios. Para terminar, y con un cierto aire de James Bond, "lo actual nunca es suficiente". Es decir, en los futuros sistemas inalámbricos para WLAN lo ideal sería contar con una mayor velocidad de trasmisión y, por supuesto, un mayor alcance donde la influencia de la atenuación e interferencias sea mínima. |
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